El estrés es un deseo del ego. Ese molesto ego está funcionando cuando experimentas estrés o ansiedad. Quizá tu ego se siente más eficaz cuando se dedica al estrés y a soportarlo porque piensas que realmente estás haciendo algo en el mundo, quizá sea la costumbre, el hábito, o la creencia de que así hay que ser. Solo tú puedes analizar el porqué, pero el hecho es que, como el estrés es algo conocido y la tranquilidad no, el ego desea el estrés.

Pero no existen estrés ni angustia reales en el mundo; son tus pensamientos los que crean esas falsas creencias. El estrés no se puede empaquetar, ni tocar, ni ver. Lo único que existen son personas dedicadas a los pensamientos estresados. Cuando pensamos con estrés, provocamos reacciones en el cuerpo, valiosos mensajes o señales a los que debemos prestar atención. Estos mensajes pueden adoptar la forma de náuseas, presión arterial alta, problemas estomacales, digestivos, dificultades respiratorias, úlceras, dolores de cabeza, arritmia, y montones de sensaciones, desde pequeñas molestias hasta enfermedades graves.

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Hablamos del estrés como si estuviera en el mundo para atacarnos. Decimos cosas como «tengo un ataque de ansiedad» como si la ansiedad fuera un contrincante, pero el estrés de tu cuerpo raramente es consecuencia de fuerzas o entidades externas que te ataquen; es más bien consecuencia del debilitamiento de la conexión con la intención provocado por creer que el ego es lo que tú eres, Tú eres paz y alegría, pero has permitido que el ego domine tu vida.

 

He aquí una lista de los pensamientos que provocan el estrés que se origina en el ego:

  • Es más importante tener razón que ser feliz.
  • Ganar es lo único que cuenta. Cuando pierdes, tienes que sentir estrés.
  • Tu reputación es más importante que la relación con tu Fuente.
  • El éxito se mide por el dinero y por lo que acumulas, no por sentirte feliz y contento.
  • Ser superior a los demás tiene más importancia que ser amable con ellos.

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No te tomes todo tan en serio 

Llevar la intención ante la presencia del estrés. Tienes cientos de oportunidades, cualquier día, de poner en práctica el no tomarte todo tan en serio, en el momento mismo en que te des cuenta de que tienes pensamientos de estrés.

Si te das cuenta del diálogo interior que causa el estrés y no le haces caso, puedes evitar los síntomas físicos que provoca. ¿Cuáles son los pensamientos que producen estrés? «Soy más importante que los que me rodean.» «Mis expectativas no se cumplen.» «No tendría que esperar; soy demasiado importante.» «Yo soy el cliente, y exijo que me atiendan.» «Nadie más sufre tantas presiones.» Todo lo anterior, junto a una lista potencialmente infinita de pensamientos de la «regla número seis» son los típicos trucos del ego.

Recuerda las tres palabras mágicas: quiero sentirme bien. Si te sientes mal sabrás que no estás conectado a la fuerza de la intención. Tu intención consiste en estar tranquilo y libre de estrés.

Baila

No eres tu trabajo, tus logros, tus posesiones, tu casa, tu familia, tu nada. Eres un aspecto de la fuerza de la intención, vestido físicamente con un cuerpo humano destinado a experimentar y disfrutar de la vida en la Tierra. Esa es la intención que quieres llevar ante la presencia del estrés.

 

«Cuanto emprendas saldrá bien, y por tus caminos brillará la luz» (Job, 22,28).

La palabra luz en esta referencia bíblica significa que contarás con la ayuda de la mente divina de la intención una vez que hayas decidido hacer algo coherente con esa luz.

 

Elimina el Estrés

Baila

Canta

Date un paseo

Habla de ello

Respira

Ve a dormir temprano

Enfócate en lo que tú puedas tener control

Recuerda los buenos tiempos y momentos

Pide y da un abrazo

Busca las oportunidades en los desafíos de la vida

Medita

Sonríe

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